NO volvamos a empezar, ¿para qué?

jueves

No dejo lugar al olvido, al perdón ni a la razón. Y, aunque lo sé, no puedo evitarlo. Soy como un fuego que arde con gran fuerza, que arrasa con todo hasta que se consume y que, cuando parece que ya no hay nada que quemar y que tan solo quedan las cenizas, reaparece incluso con más fuerza. Me desvivo en disculpas y en reparos hasta que no puedo más y entonces me enfado. Confundo y molesto a mi y a los que me rodean. Y por momentos, cuando pienso que merezco un respiro, cuando me planteo que quizás no sea para tanto, cualquier señal, cualquier gesto hace que lo cuestione! Es una cadena de reacciones que siento tan a menudo como respiro... son tan veloces que la cadena que las sigue se transforma en un enorme, único y brutal golpe que reconozco que me es muy difícil de controlar, no me da tiempo, estallo y derramo mi interior, traicionando el pudor, el ridículo y la vergüenza ajena; mis lágrimas son charcos donde los demás mojan sus pies compasivos, la ira nubla mi mente, el rencor se acomoda en mi frente y cualquier cosa que haga o diga estará marcada por un descontrol doloroso. Sé que si intento ignorar lo que siento no lo consigo y que esto provoca que ese sentimiento crezca hasta que se hace inmenso y pesa tanto que no puedo tolerarlo ni guardarlo. Estallo, me arrepiento y me avergüenzo. Me disculpo, digo que no ocurrirá más, que diré lo que siento, pero no puedo. Vuelta a empezar de nuevo.

yo te quise, te quise tanto, 
hasta que encontré agotado 
mi amor por tí . (Bunbury&Vegas)